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    June 27

    Nuevo disco de Pepe Robles

     
    El que fuera líder de Los Módulos graba por primera vez en solitario
     
    Pepe Robles se reinventa
     
    Carlos Arévalo Ferro
     
    Todos recordamos a la mítica banda madrileña "Los Módulos", de corta vida pero de intensa trayectoria. Apenas cinco años sobre los escenarios, desde 1969 hasta el 74 en los que cosecharon sonados éxitos como "Todo tiene su fin" o "No quiero pensar en ese amor". Eran canciones que destacaban fundamentalmente por dos sonidos, el órgano y la voz de su cantante, Pepe Robles. Hoy, más de treinta años después de aquella aventura musical, el líder de "Los Módulos", Robles, ha grabado su primer disco en solitario con música suya y letras de un viejo compañero de profesión, Pedro Ruy Blas. Un álbum que nada tiene que ver con sus inicios ni con el sonido de "Módulos" pero que rescata al Pepe Robles compositor e intérprete que tan escondido estaba. Durante todo este tiempo, ha estado trabajando en tareas de grabación y producción para otros artistas, ha intervenido en proyectos musicales con su amigo Teddy Bautista, ex líder de Los Canarios y actual presidente de la SGAE y hace algunos años grabó la guitarra en un disco de Alejandro Sanz... 
    Que nadie se lleve a engaño con este nuevo disco pues Pepe Robles nada quiere saber de la moda de apuntarse al "revival" ni de "Los Módulos" a pesar de ser el álma mater de dicho conjunto musical. Todo parece indicar que su pretensión es emprender una carrera en solitario o quizá grabar este disco por placer ya que ha asegurado que no hará ningún tipo de gira ni actuaciones.
    Los otros "Módulos"
    De todas formas, existe un consuelo para los fans de "Módulos" y es que, cuatro amigos vascos han decidido agruparse para rendir tributo a esta banda de los setenta y desde hace unos meses recorren España con el consentimiento de los auténticos componentes y bajo el nombre de "Homenaje a Módulos". No es lo mismo pero puedo asegurarles que imitan fielmente el sonido original de sus canciones.
    June 20

    Muere El Fary en Madrid a los 69 años

     
    Del taxi a la fama
     
    Por Carlos Arévalo Ferro
     
    Ayer murió uno de los artistas más carismáticos del panorama flamenco español. Tras padecer un terrible cáncer de pulmón, la vida de Jose Luis Cantero se apagó cuando estaba a punto de cumplir 70 años. 
    Nacido en el madrileño barrio de Ventas, comenzó desde muy joven trabajando en lo que podía, pero su primer trabajo fijo le llegó a bordo de un taxi, con el que recorrió los rincones de la ciudad durante varios años. Como curiosidad, cabe destacar que tantas horas al volante le permitían canturrear melodías de sus artistas favoritos, su preferido y más admirado era Rafael Farina, y de ahí  se deriva precisamente su nombre artístico. El "Farinilla" de Ventas le decían en tono jocoso al principio hasta que se quedó con "El Fary".
    Su afición por la música fue creciendo y comenzó a participar en concursos musicales, fiestas de pueblos, ferias...hasta que pudo ahorrar una buena cantidad de dinero para financiar junto a unos amigos, su primer disco, que vió la luz en 1969 bajo el título de "Tres maletillas". Vendiendo él mismo en el Rastro su nueva creación empezó a darse a conocer. Casi cuarenta años de carrera artística en la que representó a la España cañí con canciones rumberas como "El torito guapo" o "Apatrullando la ciudad", que grabó para la banda sonora de la película "Torrente, el brazo tonto de la ley", de Santiago Segura, un filme que, en cierto modo, rendía tributo a la figura de "El Fary". Cantero fue además de cantante, actor y se le pudo ver en la pequeña pantalla en una serie llamada "Menudo es mi padre", donde volvía a sus orígenes desempeñando el papel de taxista. La última vez que lo ví fue hace algunos años en la presentación del segundo disco de su hijo, Javi Cantero, a quien apadrinó y animó desde niño, al igual que hizo con su sobrina, "Melody", que actualmente también continúa cantando por toda España.
    Adiós, fenómeno   
    Como he reiterado en numerosas ocasiones, este sitio web es un espacio creado para albergar todo lo referente a la música pop-rock de los sesenta y setenta y aunque "El Fary" pertenece a la música flamenca merece sin duda alguna esta mención a título póstumo por haber alegrado la canción española durante tantos años y haber ocupado un sitio indiscutible en la música, en las gasolineras y en nuestros corazones.  
     
    June 09

    María Dolores Pradera en concierto

     
    La mítica artista puso tres veces en pie al teatro Albéniz de Madrid
     
     
    María Dolores Pradera en directo: Emoción a flor de piel
     
    La noche del viernes el escenario del madrileño teatro Albéniz acogió a una de las grandes artistas españolas de la canción melódica, María Dolores Pradera. La elegante dama de los ponchos apareció acompañada por cuatro excepcionales músicos, dos guitarristas, un contrabajista y un percusionista, que repasaron con ella sus éxitos de ayer y hoy. Fue un concierto emotivo donde el público vibró con la aterciopelada voz de la cantante madrileña. Desde los primeros acordes de guitarra hasta la despedida, Pradera transmitió optimismo y pasión con sus legendarias canciones que conmovieron al abarrotado recinto.
    La mítica artista que está a punto de cumplir ochenta y tres años, arrancó su recital con "Que te vaya bonito", del compositor Jose Alfredo Jiménez, y demostrando que conserva su voz tan pura como siempre continuó con otras bellas melodías entre las que destacaron "Caballo viejo" donde aprovechó para hacer alusión a otro gran intérprete, Julio Iglesias, de quien dijo en su habitual tono irónico: "Yo no he tenido su talento para incluir en el estribillo el bamboleo, bambolea". Después, vinieron las más esperadas, "El tiempo que te quede libre", "La flor de la canela", "El rosario de mi madre", que aseguró que después de todos estos años aún no se lo han devuelto, "Pa' todo el año", "Fina estampa" o una preciosa versión de "Samba de mi esperanza", que popularizó el argentino Jorge Cafrune en los años setenta.
    Una señora de los pies a la cabeza
    Son más de sesenta años sobre las tablas de medio mundo, como actriz de teatro, cine y cantante, y es que María Dolores Pradera continúa siendo la misma. Presumida y perfeccionista, en varias ocasiones se cambió sus inseparables ponchos para cantar mientras atusaba cuidadosamente su peinado. Un fallo técnico con el sonido de una de las guitarras acústicas, fue su única preocupación que no dejó de comentar entre canción y canción: "Soy de ideas fijas", decía entre las risas del público. El auditorio se levantó tres veces para ovacionar a la de la voz de oro. Muy agradecida, no dudó en contestar a todo lo que los espontáneos le gritaban emocionados, "¡Qué bien te conservas, María Dolores!" se oyó en el patio de butacas. "Como no podía ser de otra manera", replicó la veterana artista. Y tras hora y media exacta de actuación, desapareció entre las bambalinas del Albéniz, dejando a los presentes embelesados con tantas canciones populares hispanas que en su perfecta dicción se han hecho suyas.     
    June 03

    Adiós a Blas Susaeta, batería de Robin Hood

    Blas Susaeta, músico y empresario, falleció durante un concierto mientras tocaba la batería

    Doce lágrimas

    Por Carlos Arévalo Ferro

    Sonaba “Lodi”, la canción de “Creedence Clearwater Revival”, en pleno concierto de “Robin Hood”, una banda de rock and roll formada por lo mejorcito del pop de los sesenta. De pronto, la batería dejó de vibrar y el grupo, sorprendido, contempló como Blas se desplomaba.

    Más que un “hobby”

    Blas Susaeta, un vasco de pura cepa, cien por cien. Y puedo testificar que ese cien por cien, lo puso en todo, en la amistad, en el sentido del humor, en el carácter y en su pasión, la música. Se fue como hubiera soñado el mayor melómano, en mitad de una actuación. Tras militar desde muy joven en formaciones musicales amateurs en su tierra, como “Los Ángeles” de Vitoria, “Los Milos” o más tarde en el famoso grupo “Los Mitos”, y haber acompañado hasta al mismísimo Antonio Machín, Blas, recorrió media España tocando su instrumento favorito, la batería. Después de varios años dedicado a su negocio de rótulos luminosos y apartado del mundo artístico, decidió volver a la aventura de la música, como “hobby”, incorporándose a “Los Charcos” y más tarde, fundando “Robin Hood”, dos conjuntos musicales que, junto a su inseparable amigo, Vicente Figaredo, hicieron las delicias de jóvenes y viejos, rememorando los grandes éxitos de los años sesenta y setenta. La magia era su segunda afición y en cualquier evento festivo, abría su maletín y rápidamente nos dejaba boquiabiertos con alguno de sus trucos.

    Genio y figura

    Simpático, bonachón y una grandísima persona, así lo recordamos los muchos que nos consideramos amigos suyos. “Carlitos, tu eres nuestro manager putativo”, me decía siempre en broma. Hace unos meses, me prestó unos discos de aquellos años, doce exactamente, que como buen coleccionista, guardaba como oro en paño: “Fírmame un albarán de entrega”, me dijo en su habitual tono de vacile, y en media cuartilla, improvisó dicho documento de puño y letra, que por supuesto firmé. Ese era Blas, un amigo, un artista, un hombre que quiso a los que le quisieron y por eso ahora lo extrañamos.

    “Yo nací en un caserío, rodeado de vacas”, decía entre risas. En los autógrafos, ponía siempre, “Aurrera beti”, que en vasco significa “siempre adelante” porque pese a padecer una desagradable diabetes y estar operado de corazón, era una persona optimista y un gran apoyo que siempre tenía tiempo para alegrarte el día. Compartimos amenos viajes, divertidas comidas, largas conversaciones y multitud de momentos, musicales, la mayoría de ellos pero todos deliciosos.

    Y ayer, en mitad de la noche, una llamada me comunicaba lo peor. Una fuerte sacudida acababa con él, al tiempo que, otra más profunda, nos rompía el alma a todos los que lo queríamos tanto. Doce discos que iba a devolverle hoy, esperaban en el recibidor de mi casa, doce lágrimas por cada uno de ellos y otras miles, por un amigo que me dio más de lo que ahora le puedo corresponder.